lunes, 24 de noviembre de 2014

Libros y mas.

Hay libros que te hacen pensar. Libros que te hacen plantearte tu vida. Libros de cambio. Libros finos o gordos, da igual, que consiguen cambbiar tu forma de pensar y de ver las cosas.
Esa es la grandeza de un buen libro. Eso es lo que distingue un buen libro de otro mediocre.
Un libro te marca cuando lo terminas y sientes ganas de llorar. Sientes vacío en tu interior, como si te hubiesen arrancado algo de ti. Como si un familiar se va para siempre y sabes que nunca volveras a saber nada de el.
Por muchas veces que leas un libro éste nunca te ca a decir nada nuevo. Pues un buen libro es aquel que siempre tiene algo que enseñarte, siempre sacas algo de el.
Me gusta leer un libro e identificarme en un personaje, o reconocer el personaje que me gustaria ser y a aquel que representa todo lo que mas asco me da. Y cuando termino el libro se como tengo que comportarme para cambiar del personaje J al personaje H y convertirme en quien siempre he querido ser.
Un buen libro puede contar una historia que no tenga nada que ver con tu vida, que te sentirás identificado igualmente.
Un buen libro es capaz de hacer que el personaje favorito de un homofobo sea un gay, es capaz de hacerte enamorarte de una persona que no existe. Es capaz de hacerte amar todos los valores que mas odias.
Un buen libro te cambia, siempre para mejor, y siempre habrá un antes y un después en la vida ee una persona tras leer un buen libro.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿Vivir o sobrevivir?

"El dinero no mueve el mundo. Lo mueven las ideas y la capacidad de las personas para influir en otras."
Uno de mis mayores miedos es envejecer sin vivir. Notar como me voy haciendo mayor y he dejado miles de cosas sin hacer. Cosas insignificantes, pero que son experiencias que nunca podré vivir. Y si ya a mis 18 años hay cientos de cosas que no podre hacer, entendereis mi panico a seguir creciendo.
Con esto no me estoy refiriendo a cosas trascendentales, si no a cosas diminutas, instantes, momentos, que no tendré. Porque una persona no cambia ni mejora a base de errores, si no de experiencias. De pequeñas cosas absurdas que va experimentando y le van guiando.
Si sabes que fumar es malo, da igual. Fuma. Siente el horroroso humo bajando por la garganta y como te ahoga los pulmones. Tose el humo. Y no vuelvas a probarlo. Pero no lo volveras a probar porque ya lo has sentido y decides que no quieres volver a experimentarlo.
Y como ese ejemplo hay millones mas. Yo creo que para formarte como persona tienes que haber vivido de todo. Y me refiero a vivir no como algo general sino como algo específico. Y lo sabrás porque cuando te pregunten ¿Has hecho..... alguna vez?, cuantos mas noes respondas, menos persona eres. Menos has vivido, y menos capacidad de ser tu mismo tienes.
Y el gran impedimento de la persona es el miedo. El miedo coharta a una persona de manera increible y muchas veces no nos damos cuenta. ¿Cuantas cosas no hacemos por miedo? Cientos. Y todas esas cosas que no hacemos por miedo, ¿cuando pensamos hacerlas? ¿despues de muertos? No. La gran pregunta que mueve el mundo es ¿Y qué? Tengo que hacer tal y pff... ¿Y que? Si no la haces ahora es probable que nunca la hagas. Y morirte te vas a morir igual, nadie se va a quedar aqui eternamente. No creo que debamos pasar por la vida arrugados y con miedo al que dirán, si no pisando fuerte, haciendo que se note nuestra presencia.
La capacidad de una persona para influir sobre otras es algo maravilloso. Como personas con su forma de ser o de pensar te pueden cambiar, sin conocerlas si quiera en persona. Y hablo de influir en el buen sentido.
Asique yo no me voy a quedar quieta mirando como otros viven por mi y yo solo observo.
Quiero llorar de alegría, quiero llorar de tristeza, quiero montarme en el dragon khan aunque me den miedo los loopings, quiero reirme hasta quedarme afonica, quiero hacerme un tatuaje, quiero hacer un voluntariado a un pais del tercer mundo, quiero colarme en una casa abandonada y huir corriendo cuando el vecino ha llamado a la policia, quiero decirle a mi madre "te quiero, gracias" tantas veces que se acabe echando a llorar, quiero hacer la ruta 66, quiero montarme en helicoptero por enmi del Gran Cañon del Colorado, quiero comprar en las quinta avenida, quiero montar en limusina, quiero vender mi ropa en un mercadillo y con ese dinero comprarme ropa nueva, quiero saber que efecto tienen las setas alucinogenas, quiero ir a una puesta de largo, quiero montarme en un taxi y gritar "siga a ese coche", quiero escribir un libro y publicarlo, quiero acampar para un concierto, quiero hacerme una foto empujando la torre de Pisa, quiero poner un candado en el puente de Florencia y tirar la llave al mar. Quiero influir. Quiero vivir.

domingo, 26 de octubre de 2014

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Sigo con la discusión con mi aparato de música, porque solo sabe ponerme tus canciones. No sé cómo decirle que ya no estás, que te has ido, has desaparecido. Al menos físicamente. Pero el parece no entenderme, y me pone tu canción. Nuestra canción, mejor dicho. Y ni a gritos me hace caso, ni a amenazas de empotrarlo contra la pared. Como hacías tu conmigo, pues igual, pero distinto.

Se abre la puerta de mi habitación, pero sé que no eres tú así que mamá déjame en paz que estoy estudiando.  Parece que los gritos solo son sordos para ti, y las lágrimas solo invisibles para ti. Todos los demás parecen darse cuenta, menos tu, el único que debería darse por aludido.


Asique mando todo a la mierda, los papeles de mi escritorio, el marco con nuestra foto y los botes de lapiceros. Pero esta vez no te tumbo en ella, no. Porque me he cansado de perder. Tumbo todos mis pañuelos y me juro no volver a usarlos y mamá olvídate de mí y cierra la puerta y deja de molestar, que estoy firmando mi carta de rendición. ¿Con quién? Pues conmigo misma. Porque no voy a volver a llorar por ti ni a gritar por ti. Já. 

sábado, 18 de octubre de 2014

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Y échame uno. O dos, o tres. O los que tú quieras, que no soy exigente. Solo te exijo una cosa: quédate el resto de mi vida conmigo. Y las que vengan, pues también. Que no sé qué hay después, pero tú te vienes conmigo.

Y luego nos fumamos un piti a pachas, en mi balcón. Mientras contamos estrellas, o me cuentas los lunares de la espalda, mejor, que son más. Y los pruebas uno a uno. Y luego deshacemos la cama. Ah, no, que ya está deshecha. Pues eso, la seguimos deshaciendo. Ya la haremos mañana. Para volver a deshacerla por la noche.

Te diría que por cada beso un chupito de Jack Daniels, pero prefiero probarte sobria, y poder grabarte a fuego lento en mi cabeza. Para cuando te vayas. Que no te voy a dejar irte, por cierto. Pero quiero recordarte igual. Recordarte mientras te miro. Y echar de menos algo que no tengo que echar de menos porque lo estoy viendo. ¿Qué viendo? Tocando, mejor. No quiero mirarte, que también, prefiero tocarte. Y dejar que me toques. Y a todo lo demás que le jodan. No necesito nada más.

No quiero que dejes ni un solo centímetro de piel sin tocar. Que se tienen envidia. Y tú no eres de dejar las cosas a medias. Y quítame las medias que me estorban. Quiero que solo la piel nos estorbe.


Ya es de día. Pues me da igual, que nos mire el Sol, y que rabie de envidia. Que llore. Y nos vamos a pasear. A que sus lágrimas nos empapen. Y que tus labios mojados besen los míos. Y mi mejilla, y mi nariz y mi cuello y mi hombro y volvamos a la habitación que nos vuelve a sobrar la ropa. 

Y así todo el día. ¿Qué digo? Toda la vida.

jueves, 10 de abril de 2014

01:10

Antes todo parecia mas facil. Los besos, los abrazos, los te quieros. Salian del alma y sin medida. Ahora todo se controla. Cuantos te quieros dices, cuantos abrazos das, cuantos besos.
Antes todo parecia mas facil. Quiza cuando fingir solo lo hacian los actores. Cuando la sonrisa era natural y no fingida. Cuando eramos de verdad, cuando eramos transparentes, todo parecia mas facil.
Ahora buscamos errores en cada esquina, ocultamos sentimientos, ocultamos alma para no dar a otros la posibilidad de destruirnos.
¡Que horror! No podemos ser nosotros mismos sin temer que otro nos destruya, que se cebe con nuestro punto debil. Que nos haga daño.
Por eso nos guardamos los te quieros, los abrazos y los besos y damos y decimos los justos y de cortesia. ¡Estaria bonito que los demas supiesen por quien vive nuestra alma! Nadie puede enterarse de quien es la persona que nos da fuerza para levantarnos cada dia, quien es la unica persona que nos provoca sonrisas no fingidas. Nadie puede conocer nuestro punto debil.

jueves, 13 de marzo de 2014

Por querer, quiero...

Quiero sentirme viva. Quiero volver a sentir esa seguridad que me inundaba cuando te miraba. Quiero volver a ponerme nerviosa desde el martes porque el viernes he quedado contigo. Quiero volver a sentir ese vuelco en el estomago porque mi movil ha hecho un ruido y yo pienso que es un mensaje tuyo diciendome que me echas de menos. Y efectivamente, es un mensaje tuyo, pero no dices que me echas de menos, dices que te encanto, y eso hace que mi sonrisa dure 3 dias. Porque solo tu sabias como hacerme sentir bien.
Y ahora que no te tengo, tengo miedo de olvidarme de sentir todo eso de nuevo, de no saber como se hacía. Tengo miedo de no volver a enamorarme de nadie, ni a ilusionarme con nadie, porque a todos los compararé contigo y ninguno te ganará. Y tengo mucho miedo.